JAMES, Emma - Clase 10

En la última clase de Heurística, hablamos sobre la diferencia entre necesidad, demanda y deseo. Al principio, discutimos de las 9 necesidades del modelo de Max-Neef: protección, afecto, ocio, creación, identidad, entendimiento, participación, subsistencia y la libertad para elegir. Esto se trabajo luego en relación a nuestro trabajo como diseño, en el que surgieron varias preguntas: ¿a la hora de diseñar prima la necesidad o la demanda? ¿Existiría el diseño si no hay clientes? ¿Por qué la interacción entre los clientes y el diseñador es necesaria? A partir de estas preguntas empezamos a entender como nuestro rol es importante ya que, por un lado, tenemos el trabajo de “mediar” entre el cliente y su público o un contexto social, logrando una comunicación visual, pero nos replanteamos, por otro, hasta qué punto dejamos de lado nuestra “identidad” y “creación” para satisfacer las necesidades de subsistencia. A veces nos toca diseñar cosas que el cliente pide porque “está de moda” y necesitamos del capital económico para vivir; otras veces no tenemos el tiempo tampoco de discutir por qué otro camino es mejor ni de darle más valor a nuestro trabajo. Sin embargo, nos lleva a un dilema sobre cómo nos vamos a destacar y generar reconocimiento entre otros diseñadores si no creamos nuestra propia “identidad”. Esto nos lleva a cuestionar hasta qué punto el diseño puede ser una verdadera expresión personal o si siempre debe responder a un mandato externo.

Creo que fue importante traer el concepto de “juego social” de Carlos Matus para estudiar estas estructuras de comunicación y poder. Este enfoque nos permite ver el diseño como un proceso colaborativo y, a la vez, como una constante negociación de poderes, roles y significados. El diseñador no trabaja individualmente, sino que siempre está inmerso en una dinámica ya sea con uno o más actores. A veces tratamos con un cliente solo, a veces mediamos entre cliente y contratador, o a veces entre varios diseñadores con clientes, etc. Es por esto que en este juego hay necesariamente una interacción en el que se dan reglas y establecen roles (ya sea por capacidades como por estructuras de poder). 

 

Me parece que la comunicación siempre es la clave de cómo se dan estos juegos sociales, tanto en el diseño como en cualquier ámbito. En la dinámica de la clase me tocó ser la “viajera” y un poco fuimos replanteándonos entre todos la importancia de establecer una posición clara antes de arrancar los proyectos ya que sino después pueden fundarse en un abuso de poder en el que perdemos nuestra “voz”. Discutimos cómo, muchas veces, se presume nuestro rol de diseño como mediadores y cómo estaría bueno replantearnos la posibilidad de asumir otro rol en este juego social.

 

Más allá de esto, una vez más pudimos comprobar cómo nuestras experiencias previas y el quiénes es algo fundamental en la interacción social. A la hora de hacer las preguntas, en muchos casos estuvimos condicionados en base a cómo fueron nuestros proyectos laborales. A medida que pasé de un grupo a otro, la contribución de cada uno ayudo a reformular las preguntas ya que contaban con capitales distintos. Tanto a mí como a los demás, este intercambio nos brinda más conocimiento y nos ayuda a formarnos como personas. Además, fue interesante que las planteamos desde el lugar del diseñador gráfico o audiovisual, y en un grupo había una arquitecta que explicaba que la dinámica era distinta en su profesión por lo que la pregunta no aplicaba. 

 

Entonces, ¿existe el trabajo, en nuestro caso el diseño, sin un contexto y una interacción social? De ninguna manera. Somos seres sociales inmersos en este juego social y más astuto es el que conoce y comprende las reglas. Los diseñadores somos actores que se relacionan con clientes, más diseñadores y contratadores, entre otros; es clave poder establecer nuestro rol con una comunicación clara para fomentar la colaboración entre todos y potenciar nuestro trabajo. Creo que a lo largo de nuestra profesión siempre va a surgir la decisión de qué prioriza cada uno, si ciertas necesidades, deseos y/o demanda… Será nuestro contexto y formación en ese momento lo que haga primar cada uno.

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