La última clase de Heurística me hizo reconsiderar el valor de la experiencia y del sentido en el aprendizaje, especialmente en el contexto del diseño gráfico. Nos centramos en dos tipos de aprendizaje: el aprendizaje por resonancia y el aprendizaje por acopio, dos enfoques que, si bien apuntan a expandir el conocimiento, se construyen desde lugares opuestos. El aprendizaje resonante —conectado a la experiencia, lo lúdico y lo colectivo— tiene mucho que ver con la manera en que se vive y se entiende el diseño. Nos invita a relacionarnos con el mundo desde un lugar abierto y flexible, explorando, probando y adaptando el conocimiento a lo que nos rodea. Por otro lado, el aprendizaje por acopio, centrado en la memorización y la acumulación de datos, es el enfoque más común en la educación tradicional, donde el objetivo es recordar conceptos en lugar de interiorizarlos. Este contraste me ayudó a ver cuán esencial es el aprendizaje resonante para el diseño, ya que este se nutre de la interacción con el contexto, con otros y con nuestras propias experiencias.
La actividad de "meditación" que hicimos en clase fue fundamental para conectar de forma personal con estos conceptos. Nos propusieron escuchar música, escribir sin pensar y luego compartir las reflexiones con nuestros compañeros. Al permitirnos expresarnos de forma libre, sin estructura ni juicios, pudimos experimentar ese proceso de resonancia, que despierta emociones y nos conecta con nosotros mismos y con los demás. Fue como si en cada palabra y pensamiento compartido encontráramos fragmentos de nuestras experiencias que coincidían, se complementaban o contrastaban, y eso generó una especie de aprendizaje colectivo.
En contraste, el aprendizaje por acopio que usamos en la educación tradicional suele limitarse a la acumulación de datos sin conexión con nuestras emociones o realidades cotidianas. Aunque es útil en ciertos contextos, en diseño puede volverse rígido y desconectado de la práctica real. El diseño, en cambio, requiere una conexión dinámica con el entorno; aprender únicamente desde la teoría, sin un vínculo emocional o resonante, puede restarle sentido al conocimiento y limitar nuestras capacidades creativas. Esto me lleva a preguntarme, ¿podríamos integrar el aprendizaje por acopio de manera que apoye, en lugar de obstaculizar, el desarrollo de nuestras ideas?
La actividad que hicimos también incluyó un momento de introspección en solitario, eligiendo un lugar de la facultad con el que tuviéramos una conexión particular. Este ejercicio permitió que cada uno conectara su experiencia personal con el espacio que habita. Me di cuenta de que el espacio también es resonante: influye en nuestro proceso de aprendizaje, en cómo percibimos el conocimiento, e incluso en el tipo de ideas que nos inspira. Esta observación me recordó la teoría de los entornos enriquecidos en el aprendizaje, donde se dice que un ambiente estimulante y significativo puede potenciar la creatividad y la retención de conocimiento.
¿cómo podría el diseño que aprendo hoy resonar en el futuro en otros, en la comunidad y en los espacios que habito?
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