En esta clase tuvimos un debate muy enriquecedor sobre qué es un referente para cada uno de nosotros. Desde el inicio, fue evidente la diversidad de perspectivas y enfoques en el grupo. Cada miembro del grupo presentó sus referentes y explicó las razones detrás de su elección. Esto permitió observar no solo las preferencias estilísticas de cada uno, sino también los distintos tipos de contenidos que trabajaban esos referentes. El proceso de compartir fue revelador, ya que, al discutir y analizar los motivos de nuestras elecciones, la figura del referente dejó de ser simplemente una imagen o una figura distante, para volverse algo más personal y significativo. Al escuchar las historias y valoraciones de los demás, se generó una conexión más profunda entre nosotros y nuestros referentes, quienes dejaron de ser solo imágenes impresas en papel para convertirse en personas cuyas trayectorias e ideas influyen en nuestra visión del mundo.
Una vez finalizada la presentación inicial, empezó un ejercicio más estructurado: la segregación de los referentes en categorías. Esto fue como si estuviéramos construyendo con bloques, donde cada uno debía encastrar con otro para darle forma. Al principio, las categorías que surgieron fueron bastante superficiales, como una entrada en calor. Por ejemplo, agrupamos referentes bajo “directores”, “diseñadores”, o “docentes”. Sin embargo, después de un largo intercambio, el grupo llegó a la conclusión de que nuestras elecciones no estaban motivadas exclusivamente por la vocación de cada referente. Nos dimos cuenta de que los motivos por los cuales valoramos a estas personas iban mucho más allá de su profesión o logros tangibles. Había algo más profundo que conectaba nuestras elecciones, algo relacionado con la inspiración, la admiración, e incluso la idealización de ciertos aspectos de sus trayectorias.
Este descubrimiento nos llevó a expandir nuestra perspectiva y empezar a investigar en mayor profundidad los motivos de nuestras elecciones. Decidimos dejar de lado los prejuicios de las etiquetas profesionales y nos permitimos explorar características menos obvias pero más significativas. Fue en ese momento cuando surgieron nuevas categorías mucho más complejas e interesantes. Por ejemplo, aparecieron referentes que destacaban no solo por su obra artística o académica, sino por su participación política en la disciplina, lo que nos llevó a considerar cómo sus posturas y acciones sociales influían en nuestra percepción de ellos. También discutimos sobre referentes que marcaron un antes y un después en sus respectivas áreas, volviéndose vanguardistas e innovadores, desafiando las normas establecidas.
Algo que nos sorprendió fue descubrir que muchos referentes compartían características que no habíamos notado antes, lo que hacía difícil encerrarlos en una sola categoría. Fue entonces cuando decidimos usar un diagrama de Venn en nuestra lámina. Nos permitió reflejar de manera más precisa las intersecciones y coincidencias entre los diferentes referentes, y nos ayudó a visualizar de forma tridimensional cómo estos referentes se relacionaban entre sí en función de las características que valorábamos de ellos. Este enfoque fue especialmente útil para hacer justicia a la complejidad de las valoraciones personales y permitir una comprensión más profunda de nuestras conexiones con estos referentes.
De todas las categorías que discutimos, la que más me impactó fue la de “docentes”. Lo que me llamó la atención fue cómo, a través de las experiencias compartidas por mis compañeros, pude ver cómo cada uno había desarrollado un vínculo personal y pedagógico con sus referentes. Los docentes no solo enseñaban contenido académico, sino que también influían en el crecimiento personal y profesional de los estudiantes. Escuchar cómo cada docente había ayudado a mis compañeros a lo largo de su proceso de aprendizaje fue algo que resaltó la importancia de las relaciones interpersonales en el ámbito académico.
Al final de la clase, se llevó a cabo una charla reflexiva sobre qué significa un referente para cada uno de nosotros. Fue un debate abierto, sin la intención de llegar a una única definición, ya que entendimos que la idea de un referente es subjetiva. Algunos hablaban de inspiración, otros de idealización, mientras que otros abordaban la cuestión del juicio moral en torno a los referentes. Un tema que surgió fue el debate sobre si es posible o no separar la obra de un referente de su vida personal o comportamientos éticos. Este es un tema especialmente sensible y subjetivo, y cada persona lo abordó de manera diferente, basándose en lo que considera importante en su proceso de referenciación.
N+: Relaciona los conceptos con los contenidos y ejemplifica utilizando lo visto en clase. Aunque no reelabora preguntas sobre los conceptos y los resignifica.
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