Clase 4
En la teórica de la clase 4, al principio fue difícil comprender o relacionar los conceptos con nuestra carrera profesional. Abordaron el concepto de “problema”, el cual fue bastante interesante; se planteó como algo que da lugar a reflexión, a cambio. Un problema, en vez de pensarlo como algo negativo, hay que tratarlo como una oportunidad de buscar soluciones, encarándolo de distintas maneras y avanzar. Después de un problema, uno puede crecer y avanzar mejor. Mirándolo a distancia, es más fácil comprenderlo y darle un significado más profundo. A lo largo de nuestros estudios, nos ponen distintos “problemas” para enfrentar, que nos dan herramientas para solucionar mejor los que siguen. Estos desafíos, que al principio pueden parecer obstáculos, en realidad son parte fundamental de nuestro proceso de aprendizaje. Si no fuese por estos, no creo que hubiese sido posible llegar hasta donde llegamos hoy.
Asimismo, cuando trajeron el concepto de “silencio” como un elemento clave, algo fundamental en el proceso, la explicación tuvo más sentido después. Creo ahora que el silencio ayuda a dar sentido a otras cosas; este no es un vacío, sino que funciona como nexo y espacio para dar importancia a cada parte. Transportándolo a procesos creativos, a veces cuando uno está sumergido por completo en un trabajo o proyecto, que se la pasa día y noche intentando continuar y avanzar, es necesario darse un respiro. A menudo, este respiro trae consigo una claridad que nos permite observar el proyecto desde una nueva perspectiva y encontrar soluciones que antes no habíamos considerado. Salir un poco de estar todo el tiempo con lo mismo a veces da una nueva perspectiva y ayuda a encarar mejor el proyecto, evitando que el agotamiento nuble nuestra capacidad creativa.
Con respecto a la parte práctica, teníamos que llevar diez referentes cada uno para poner en común. En un principio fue difícil definir a quién llevar, a quién no, qué significaba "referente" en un punto y en base a qué. De la misma manera, cuando nos encontramos con nuestro grupo, fue muy interesante ver las diferencias a la hora de elegirlos: qué cosas habían tomado en cuenta cada uno para elegir a cada “referente”. Aún más difícil fue intentar categorizarlos entre todos, qué rasgos tenían en común y cuáles no encajaban en ningún lado. También estuvo bueno ver cómo entre personas de la misma carrera se repetían ciertas figuras icónicas o profesores que nos marcaron. Estos intercambios no solo ampliaron nuestra comprensión, sino que también nos hicieron reflexionar sobre nuestras propias elecciones y cómo estas pueden estar influenciadas por experiencias personales.
Al final, creo que la charla estuvo buena para irnos pensando en que cada decisión refleja algo nuestro. Cuando elegimos a nuestros referentes, lo hacemos en base a algo que nos “gusta” o que admiramos de ellos, lo cual habla también de nosotros. Tal es el caso que creo que muchos probablemente no hayan traído a ciertos referentes que consideraban porque, al ser un espejo nuestro, les da miedo de lo que los otros puedan pensar de ellos. Y no solo en este caso, sino que en muchas situaciones de la vida, lo que uno elige da cuenta de algo. Es interesante ver qué elegimos, cómo lo elegimos, si es que elegimos, por qué sí y por qué no. También reflexionar sobre las cosas que verdaderamente elegimos nosotros y las que se nos impusieron, generalmente desde que somos chicos. Las decisiones a lo largo de la vida nos marcan y, aunque algunas parecen pequeñas, todas contribuyen a la construcción de nuestra identidad y nuestra forma de ver el mundo.
Creo que reflexionar sobre nuestra identidad debería implicar pensar en el otro también. Si nos da vergüenza traer estos referentes porque refleja quiénes somos, ¿no deberíamos ser más empáticos con lo que traen los otros? Sabiendo que mostrar nuestras elecciones refleja parte de nuestro "yo",¿no deberíamos realizar menos juicios cuando escuchamos a los demás? Mostrar lo que nos gusta y lo que no implica abrirnos y mostrarnos un poco más "transparentes". Por más que a muchos no les cueste, a otros sí les da miedo, por lo que tenemos que ser más considerados y darle su lugar a cada uno para brindarles confianza sin juzgar.
En última instancia, reconocer y valorar las elecciones de los demás nos permite ver más allá de nuestras propias experiencias, ampliando nuestro entendimiento y empatía. Esta apertura no solo enriquece nuestra perspectiva, sino que también fortalece nuestras relaciones y el ambiente de colaboración, donde cada voz encuentra un espacio de respeto y autenticidad.
Comentarios
Publicar un comentario