Experiencia grupal – Clase 6
Esta clase se trato de entender los distintos modos de pensamiento. Discutimos sobre las diferentes formas de pensar, como el pensamiento concreto, manual, corporal, técnico, abstracto, espacial, rítmico-musical y místico.
Al principio, fue un poco difícil aplicar estos modos al contexto de la facultad. A todos nos costó un poco entender cómo estos modos de pensar se relacionaban con nuestra vida académica. Sin embargo, una vez que lo desglosamos en grupo, todo comenzó a tener más sentido. Fue fascinante observar cómo algunos de nosotros se inclinaban más hacia un tipo de pensamiento, como el técnico o el espacial, mientras que otros se sentían más cómodos con lo abstracto o lo manual. Pero lo más revelador fue ver cómo estos modos se entrelazaban, generando nuevas combinaciones ricas que hacían que el proceso de aprendizaje fuera algo mucho más completo.
Juntos llegamos a la conclusión de que no hay una única forma correcta de aprender o de pensar. Lo valioso es precisamente esta diversidad de enfoques y la capacidad de saber integrar y combinar estos modos para enriquecer el proceso. Entendimos que los modos de pensamiento son herramientas que nos permiten ver y enfrentar el mundo de una manera diferente. Y que aceptar esta multiplicidad nos permite ser creativos e innovadores.
También notamos que estos modos no solo aplican a la facultad, sino que están presentes en nuestro día a día. La manera en que enfrentamos los problemas o situaciones diarias está influenciada por el tipo de pensamiento que predomina en nosotros en ese momento. Si aprendemos a combinar o cambiar de modelo según lo que la situación requiera, podemos ser mucho más adaptables y eficaces.
Al final, nos hizo darle valor a los diferentes modos de pensamiento y a entender cómo estos no solo nos ayudan a comprender mejor el mundo, sino también a trabajar mejor en conjunto. Aunque cada uno de nosotros tiene una forma distinta de acercarse a las cosas y resolver los problemas, es en esa mezcla de perspectivas donde surgen las mejores ideas. En definitiva, los modos de pensamiento son una herramienta fundamental para expandir nuestros horizontes, tanto dentro de la facultad como en nuestra vida diaria.
Al principio, fue un poco difícil aplicar estos modos al contexto de la facultad. A todos nos costó un poco entender cómo estos modos de pensar se relacionaban con nuestra vida académica. Sin embargo, una vez que lo desglosamos en grupo, todo comenzó a tener más sentido. Fue fascinante observar cómo algunos de nosotros se inclinaban más hacia un tipo de pensamiento, como el técnico o el espacial, mientras que otros se sentían más cómodos con lo abstracto o lo manual. Pero lo más revelador fue ver cómo estos modos se entrelazaban, generando nuevas combinaciones ricas que hacían que el proceso de aprendizaje fuera algo mucho más completo.
Juntos llegamos a la conclusión de que no hay una única forma correcta de aprender o de pensar. Lo valioso es precisamente esta diversidad de enfoques y la capacidad de saber integrar y combinar estos modos para enriquecer el proceso. Entendimos que los modos de pensamiento son herramientas que nos permiten ver y enfrentar el mundo de una manera diferente. Y que aceptar esta multiplicidad nos permite ser creativos e innovadores.
Comentarios
Publicar un comentario