ROMERO ALVAREZ, Julieta -Clase 2

Bitácora de la clase 2:

La clase practica comenzó como siempre, disruptiva. El hecho de tener que escribir una frase que nos haya marcado y que el otro la tenga que elegir me provocaba bastante ansiedad, más que nada porque no entendía para que iba a ser. Venia en alerta después de la primera clase, ya que la dinámica había sido movilizante y positivamente incómoda. Era simplemente armar grupos pero estaba nerviosa así que aunque era bastante obvio no se me ocurrió.

Cuando armamos grupo y la mayoría era de otra carrera distinta a la mía me resulto interesante lo que podíamos llegar a aportarnos, y cuando la consigna asignada fue dibujar un monumento a la arquitectura debo confesar que me disgustó bastante porque me hizo recordar al CBC, que en mi experiencia las materias proyectuales eran muy abocadas a arquitectura, y como ingresante a diseño de imagen y sonido eso me enojaba bastante. Pero, spoiler, no fue todo tan trágico como lo pensé en esos primeros minutos.

Ninguno de nosotros estudia arquitectura, entonces de base fue divertido porque íbamos tirando las palabras que se nos ocurrían, Gaudí, Bauhaus, Brutalismo, Inmensidad, Monumento, Coliseo, Pirámides etc. Lo dimos todo pero no conocíamos claramente en profundidad la materia. Pero lo interesante, no radicaba en las palabras sino en lo que cada una representaba para nosotros, y la importancia que le dábamos, a partir de los factores noéticos que cada uno traía. Ahí arrancaron los debates, el defender lo que uno creía y el ponerse de acuerdo. 

Por suerte, ninguno fue obtuso con su idea, y de hecho, luego de una larga charla, generamos un consenso de lo que queríamos hacer. Ahí surgieron los primeros bocetos, y a partir de ellos se eligió uno, que tomo cosas de los otros para lograr representar lo que buscábamos. Fue interesante ver las iniciativas, los desintereses, los intereses, los intercambios y las maneras distintas de ver las cosas, eso mas que nada. Entender como personas creativas procesan y llevan a cabo obras a través de medios y relaciones de los temas totalmente diferentes y completamente validas. Ver como uno negocia con el otro para llegar a un consenso y los roles que cada uno toma prácticamente de manera natural no se si por personalidad o por costumbre, pero así fue. Y lo mas lindo, ver como todas esas maneras de hacer, ver y pensar se ponen de acuerdo para un fin común, provechoso, que tiene un poco de cada uno de nosotros. 

Cuando expusimos los trabajos, sentí que hubiese estado bueno tener mas tiempo para hacerlo porque no llegamos a detallar tanto el nuestro, pero sin embargo me gustó lo que armamos, y me gustó lo que armaron los otros y las diferentes interpretaciones que cada grupo le dio. Me hizo pensar mucho en que el resultado de algo es totalmente colectivo, y de hecho, valga la redundancia, la frase que elegimos con mi dupla es “el cine es colectivo”. Siento que particularmente en tiempos como este, que todo parece derrumbarse, recordar que no somos sin el otro es importante. Que cuando uno tiene un grupo consolidado, abierto, fuerte se pueden llegar a muy buenos resultados. Recordar que el otro importa, que no es solo mi resultado, mi trabajo, yo y superyo. Que en equipo las cosas pueden funcionar muy bien, si todos ponen de su parte, y que la forma es esa, acercándose, conversando, discutiendo respetuosamente y llegando a consensos, no con orgullo, barreras, y una fuerte delimitación entre yo y el otro. La importancia del nosotros, y de la fuerza que eso puede tener, la importancia de lo colectivo, para nutrirnos y ser mejores.

Utilizamos entre todos el modo de pensamiento que cada uno conocia mejor, optimizamos recursos, logramos un buen resultado gracias a eso, y a poder reconocernos en el otro y trabajar en equipo y confiar en nosotros. 

-Julieta Romero Álvarez.


Comentarios