¿Quién es yo? Algo que no me pregunto seguido, en realidad nunca. ¿Alguien se lo pregunta? Para mi ponerse a pensar eso deriva en crisis existencial asegurada. Puedo arrancar por lo básico e indispensable como cuando en la peli Camp Rock Nick le canta “Introducing Me” a Dana, contar alguna que otra data que puede terminar saliendo mal porque lo mío no es escribir y mucho menos lo que estoy pensando. Para cubrir lo básico; me llamo Sofía, tengo 23 años, soy de Tauro y vivo en San Martín, Buenos Aires. Y un poco por arriba, mis obsesiones se basan en pop culture, dibujar, la música y un poco de películas y libros, o sea: muchas cosas. Ahora que cubrí todo lo superficial, puedo admitir que de todos esos hobbies hoy en día solo hago la mitad, ya sea por tiempo, excusas, falta de interés, etc. Aunque me encante hablar hasta por los codos, expresarlo en un papel y bajarlo a algo conciso me da muchísima vergüenza, por eso estoy escribiendo todo lo que se me pasa por la cabeza en este instante y con eso me pregunto ¿Qué voy a escribir? ¿Cómo me va a percibir la persona que lea esto? ¿Quién va a leer esto? ¿Me va a juzgar? ¿Se va a reír? Y la más importante ¿Cómo quiero que me perciban en base a lo qué cuento de mi? Pero ¿Realmente importa cómo me van a percibir? Si yo no puedo controlar eso, ¿Para qué me hago tanto problema?. Eso es un resumen rapidito de lo que hablamos las voces en mi cabeza y yo.
Cambiando de tema y moviéndome más a lo que me trajo a donde estoy ahora y me formó para llegar hasta acá, creo que algo pivotal en mi vida son los procesos creativos, sea cual sea, y si arranco en orden cronológico; ya desde chica me crié en una casa muy creativa donde siempre fue impulsado todo ese aspecto, pinturas, collage, manualidades, dibujos, etc. Después conocí todo el mundo de las computadoras, en pleno boom, encontré un universo que me volvió loca donde pasaba horas dibujando en Paint, escribiendo en Word, y siendo la encargada de todas las tarjetas para eventos de la familia. A medida que fui creciendo encontré un lugar seguro y divertido en todo lo que era dibujar tanto analógico como digital, pintar, editar y aprender a usar programas de diseño, me gustaba rodearme de ese ambiente, usaba las redes sociales para ayudar a otras personas con tutoriales y regalando lo que se solía llamar “Edits”. Todo ese tiempo dedicado a la creatividad entró en crisis cuando llegué al secundario y tuve que elegir una modalidad para estudiar en plena preadolescencia, mis opciones eran Multimedia (lo más lógico, teniendo en cuenta lo que vengo contando) o Arquitectura. Por algún motivo, elegí arquitectura. Y esto es algo que me repito todos los días porque fue de las cosas que más me marcó; y es que no me arrepiento, no lo siento como tiempo perdido, sino como algo que me ayudó a darme cuenta qué es lo que de verdad quería; que es el lugar donde estoy ahora. Nunca cuestioné mis opciones, siempre FADU fue la única a la que apunté, y aunque la pandemia y cuarentena no me dejaron tener la experiencia completa al 100%, el cambio que hizo en mi vida y mis puntos de vista fueron de 180º. Me nutrí de referentes, ideas, estilos, voces y miles de cosas más que forman parte de quién soy hoy.
Entonces, ¿quién soy, realmente? Más allá de mi edad o mi paso por el secundario y la FADU, ser yo es una mezcla de todo lo que me atraviesa, incluso esas cosas que no puedo explicar en palabras concretas. No soy solo las decisiones que tomé o los espacios en los que me formé, sino también las dudas, las preguntas sin respuesta, las emociones que me mueven y las contradicciones que arrastro día a día. Me nutro de momentos pequeños, como la conexión inesperada que siento con una canción, el impulso de dibujar algo en plena madrugada o la sensación de pertenencia que encuentro en la cultura pop. Todo eso forma parte de mi identidad, aunque no siempre se vea en lo que hago o en cómo me expreso. Tal vez, en lugar de preocuparme tanto por cómo me perciben los demás, debería enfocarme en explorar esa versión de mí que se construye con cada experiencia. Soy más que un recorrido académico o un hobby abandonado; soy todo lo que me inspira, lo que me frustra, lo que me hace reír y lo que aún no entiendo del todo.
Me doy cuenta de que, igual que en un proceso creativo, hay partes de mi identidad que me cuesta definir o encajar en palabras, y quizás eso es lo que lo hace tan personal y auténtico. No tengo un "producto final" en cuanto a quién soy; mi identidad sigue siendo un proyecto abierto, que va mutando según mis experiencias, lo que me influencia y los valores que elijo para avanzar.
(N/N-).Creo que podrías ahondar más en este cuestionamiento. Siento que es muy descriptivo lo que contás, que esta bien, no está mal pero creo que es mucho más profundo a donde se puede llegar con el cuestionamiento de quien es yo. ¿Sos realmente solo tu edad, o tu paso por la fadu, y el secundario con orientación en arquitectura? Estaría bueno capaz salir de ese miedo de que te observen del que hablás. Podrías desarrollar sobre las cosas que te nutrieron, que hacen quién sos y por qué.
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